Keiko Fujimori asume la Presidencia de Perú: el desafío de estabilizar un país marcado por crisis políticas

2026-07-28 12:06:30 - MUNDO


Una investidura con fuerte carga simbólica y regional. Keiko Fujimori juramenta este martes 28 de julio como presidenta de Perú en una ceremonia celebrada en el Congreso, donde recibirá la banda presidencial y pronunciará su primer mensaje a la nación. La agenda oficial comenzó con una misa en la Catedral de Lima y continuará con actos protocolares que incluyen encuentros con delegaciones extranjeras y la posterior juramentación de su gabinete ministerial.

La toma de posesión reúne a una amplia representación internacional encabezada por el rey Felipe VI de España y varios mandatarios latinoamericanos, entre ellos los presidentes Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; José Antonio Kast, de Chile; Santiago Peña, de Paraguay; José Raúl Mulino, de Panamá; Yamandú Orsi, de Uruguay; Rodrigo Paz, de Bolivia; y Nasry Asfura, de Honduras. Estados Unidos está representado por una delegación oficial enviada por el presidente Donald Trump.

Más allá del protocolo, la ceremonia simboliza el regreso al poder de una de las corrientes políticas más influyentes y controvertidas de la historia reciente peruana. La llegada de Fujimori al Palacio de Gobierno ocurre casi 26 años después de la caída de su padre, Alberto Fujimori, quien renunció a la Presidencia en 2000 desde Japón en medio de un escándalo de corrupción que involucró a su asesor Vladimiro Montesinos.

La victoria de Keiko Fujimori culmina una larga búsqueda del poder. Tras perder las segundas vueltas presidenciales de 2011, 2016 y 2021, la líder de Fuerza Popular logró finalmente imponerse en las elecciones del pasado junio por un estrecho margen de menos de 50.000 votos sobre el candidato de izquierda Roberto Sánchez.

Su llegada a la Presidencia devuelve al Ejecutivo a una fuerza política que ha mantenido una presencia decisiva en el Congreso durante buena parte de los últimos años. Paradójicamente, el fujimorismo fue también uno de los principales protagonistas de la dinámica parlamentaria que contribuyó a la caída de varios presidentes durante la última década.

Para sus seguidores, el triunfo representa la reivindicación de un proyecto político asociado con el orden, la estabilidad macroeconómica y la derrota de la insurgencia armada en los años noventa. Para sus detractores, supone el retorno de un movimiento marcado por el legado autoritario de Alberto Fujimori, condenado por violaciones a los derechos humanos y corrupción.

Leer tambiénEl fujimorismo regresa al poder tras 26 años: Keiko Fujimori es proclamada oficialmente presidenta electa de Perú

La investidura de Fujimori se produce en un contexto excepcional. Perú vive su noveno cambio de presidente en diez años y tendrá a su décima jefa de Estado desde 2016, una cifra que refleja la profunda fragilidad institucional que ha caracterizado al país durante la última década.

La nueva mandataria recibe un país que, pese a la turbulencia política, ha mantenido indicadores económicos relativamente sólidos en comparación con otros países de la región.

El Banco Central elevó recientemente su previsión de crecimiento para 2026 hasta el 3,4 %, apoyado en la demanda interna, la inversión y las exportaciones mineras, especialmente de cobre.

Sin embargo, el panorama también presenta desafíos significativos. La desaceleración registrada en algunos sectores productivos, el impacto creciente de fenómenos climáticos sobre la pesca y la agricultura y el avance de la delincuencia organizada figuran entre las principales preocupaciones ciudadanas.

Archivo: una persona ondea una bandera peruana mientras espera que otros grupos sindicales lleguen a la Plaza de Armas para unirse a las protestas antigubernamentales en Cusco, Perú, el jueves 19 de enero de 2023. Los manifestantes piden elecciones inmediatas, la dimisión de la presidenta Dina Boluarte, la liberación del depuesto presidente Pedro Castillo y justicia para hasta 48 manifestantes muertos en enfrentamientos con la policía.

La seguridad fue precisamente uno de los ejes centrales de la campaña de Fujimori, quien prometió endurecer la respuesta estatal frente a las extorsiones y el crimen organizado, fenómenos que han ganado terreno en los últimos años.

Leer tambiénPerú con Keiko Fujimori: ¿nuevo comienzo o regreso al pasado?

Fujimori sucede al presidente interino José María Balcázar, quien condujo la transición tras una prolongada etapa de inestabilidad política.

La Administración saliente deja una economía que ha evitado una crisis profunda pese a la sucesión de presidentes y enfrentamientos entre los poderes del Estado.

También deja pendientes asuntos sensibles en política exterior y justicia, entre ellos la situación de la ex primera ministra Betssy Chávez, asilada en la embajada de México en Lima y a la espera de una decisión sobre el salvoconducto solicitado por el gobierno mexicano.

El presidente interino de Perú, José María Balcázar, reacciona durante la posesión del nuevo primer ministro de Perú, Luis Arroyo, este martes en Lima (Perú).

La Administración entrante ha adelantado que revisará el caso conforme a los compromisos internacionales asumidos por Perú, en un intento por avanzar hacia una normalización de las relaciones diplomáticas con México.

Leer tambiénPerú cierra su turbulento proceso electoral con la entrega de credenciales a Keiko Fujimori

A pocas horas de asumir el cargo, Fujimori anunció algunos de los principales nombres de su futuro gabinete.

El economista Elmer Cuba, exintegrante del directorio del Banco Central de Reserva, asumirá el Ministerio de Economía y Finanzas, en una señal dirigida a los mercados y al sector empresarial sobre la continuidad de la disciplina macroeconómica.

En la Cancillería estará Carlos Espá, periodista, excandidato presidencial y exfuncionario vinculado a la Embajada de Estados Unidos en Lima. Como presidente del Consejo de Ministros fue designado Luis Galarreta, uno de los dirigentes históricos de Fuerza Popular y actual vicepresidente electo.

Las designaciones refuerzan la orientación económica liberal y la apuesta por fortalecer los vínculos con Washington. Fujimori ha manifestado públicamente su interés en ampliar la cooperación con la Administración de Donald Trump y ha expresado respaldo a iniciativas regionales de seguridad impulsadas desde Estados Unidos para combatir el crimen transnacional.

A sus 51 años, Keiko Fujimori se convierte en la primera mujer elegida por voto popular para liderar la Presidencia de Perú en más de dos siglos de vida republicana.

Su trayectoria política ha estado estrechamente ligada al legado de su padre. Fue primera dama durante parte del gobierno de Alberto Fujimori tras la separación de sus padres y posteriormente construyó una carrera propia como congresista y líder de Fuerza Popular.

Su figura, sin embargo, continúa generando fuertes divisiones. Además de cargar con el peso político de la herencia fujimorista, enfrentó investigaciones judiciales por presunto lavado de activos relacionado con la financiación de campañas electorales y permaneció en prisión preventiva entre 2018 y 2020.

La presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, flanqueada por el presidente interino, José María Balcázar, y Roberto Burneo, presidente del Jurado Electoral Nacional (JEN), sostiene las credenciales oficiales que recibió de manos de Burneo tras su victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 7 de junio, en Lima, Perú, el 15 de julio de 2026.

Tras cuatro intentos presidenciales, llega finalmente al poder con la promesa de restablecer la estabilidad política y enfrentar la inseguridad, dos de las principales demandas del electorado peruano.

Leer tambiénPerú eligió a Keiko Fujimori: ¿nueva presidenta, vieja política?

La elección de Fujimori se suma a una secuencia de victorias de líderes de derecha o centroderecha en distintos países de la región. Su llegada al poder amplía una tendencia política que ha ganado fuerza en América Latina como respuesta al descontento ciudadano frente al aumento de la criminalidad, el bajo crecimiento económico y la percepción de deterioro institucional.

La presencia en Lima de dirigentes como Javier Milei, José Antonio Kast y Daniel Noboa refleja esa nueva convergencia ideológica en el continente, caracterizada por agendas de seguridad más severas, posiciones favorables al libre mercado y una mayor cercanía estratégica con Estados Unidos.

No obstante, el éxito de esta nueva etapa dependerá menos de los símbolos que de la capacidad del gobierno para responder a los problemas concretos del país. Tras una década de crisis permanente, la principal prueba para Keiko Fujimori será demostrar que puede ofrecer la estabilidad que Perú no ha logrado consolidar desde hace años.

Leer también"Este es nuestro hemisferio": Colombia amplía el mapa de influencia de Trump en América Latina

Con Reuters, AP, EFE y medios locales

Fuente: france24.com


MUNDO