México y Europa. Una nueva etapa de cooperación climática y financiera 20 de mayo de 2026

2026-05-20 23:37:42 - MUNDO


La VIII Cumbre México–Unión Europea ocurre en un momento particularmente relevante para la economía mundial. La fragmentación comercial, la transición energética, la presión climática y la reorganización de cadenas de suministro están modificando la manera en que gobiernos, empresas y organismos internacionales entienden el desarrollo económico. En ese contexto, la relación entre México y la Unión Europea empieza a evolucionar gradualmente hacia una cooperación más profunda en infraestructura, sostenibilidad y financiamiento climático.

El Acuerdo Global Modernizado refleja precisamente esa transición. La conversación ya no gira únicamente alrededor de aranceles o comercio tradicional. Cada vez incorpora más temas relacionados con inversión sostenible, tecnología, energía, movilidad y resiliencia urbana. Las declaraciones recientes de Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y autoridades europeas apuntan en esa dirección: construir una relación económica más integrada en torno a cadenas productivas modernas y proyectos con impacto ambiental positivo.

Europa también está impulsando una agenda financiera y climática cada vez más amplia. Instituciones como el Banco Europeo de Inversiones, KfW, la Agencia Francesa de Desarrollo y COFIDES buscan canalizar recursos hacia infraestructura sostenible, energía limpia, movilidad urbana y resiliencia climática. Más allá de los discursos ambientales, Europa está construyendo mecanismos financieros concretos para acelerar la transición económica global.

Dentro de esa lógica también se inserta la reciente creación de la Alianza Mexicana de Mercados de Carbono, impulsada por MÉXICO2 y Grupo Bolsa Mexicana de Valores con participación de organismos nacionales e internacionales, incluida la cooperación europea. El crecimiento de los mercados de carbono refleja cómo las emisiones comienzan a integrarse gradualmente dentro de las decisiones económicas y financieras. Hoy, cerca del 28% de las emisiones globales ya están cubiertas por mecanismos de precio al carbono y estos instrumentos generan más de 100 mil millones de dólares anuales a nivel mundial.

En México, las ciudades también empiezan a posicionarse dentro de esta transición. Desde la capital del país, se ha impulsado una visión de finanzas públicas sanas, sustentables y sostenibles, entendiendo que la sostenibilidad también forma parte de la resiliencia financiera de largo plazo. La Ciudad de México ha incorporado instrumentos como el impuesto ecológico, el Acuerdo por una Ciudad Baja en Emisiones y el compromiso de reducir 35% de las emisiones de CO₂ establecido en su Plan de Acción Climática.

El ejemplo más visible de esta transición es el Bono Verde emitido por la Ciudad de México en 2025. La colocación apoyada por un banco europeo alcanzó 3 mil millones de pesos y registró una demanda superior al doble del monto objetivo, reflejando el creciente interés de inversionistas por proyectos vinculados con sostenibilidad urbana.

Los recursos financiarán proyectos de movilidad sustentable, particularmente las nuevas líneas del Cablebús. Destaca la Línea 5, que será desarrollada con tecnología europea y está proyectada para convertirse en la línea de teleférico urbano más larga del mundo. Ahí es donde la cooperación entre México y Europa se ve reflejada en proyectos concretos de infraestructura que implican inversión, transferencia tecnológica, reducción de emisiones y movilidad para millones de personas en la Ciudad de México.

La transición climática no es solo ambiental sino también financiera, tecnológica y urbana. La fortaleza de esta alianza internacional con la Unión Europea se podrá medir cada vez más en los próximos años por su capacidad de transformar cooperación y financiamiento en proyectos que mejoren de manera tangible la vida cotidiana de las ciudades y sus habitantes.

*El autor es Secretario de Administración y Finanzas de la Ciudad de México.

Fuente: google.com