2026-05-21 23:01:42 - MUNDO
Estados Unidos acusó de asesinato al expresidente cubano Raúl Castro, de 94 años, lo que ha avivado la especulación de que La Habana podría ser el próximo objetivo en la lista de cambios de régimen de Washington.
En medio de una campaña de máxima presión que ha provocado las mayores carencias de combustible y energía en Cuba en décadas, un coro constante de funcionarios estadounidenses pide el fin del gobierno comunista, que lleva 66 años en el poder en la isla.
Aunque el presidente Donald Trump ha dicho que cree que no será necesaria ninguna "escalada", la Casa Blanca también ha advertido que no tolerará un "Estado rebelde" a 144 km de las costas estadounidenses.
Lo que está por venir es una incógnita. BBC Mundo te cuenta tres posibles maneras en las que podría evolucionar la crisis en Cuba.
La acusación contra Castro, basada en los cargos derivados del derribo en 1996 de dos aeronaves civiles por parte de cazas cubanos, desató de inmediato especulaciones de que fuerzas estadounidenses podrían lanzar una operación para capturarlo y llevarlo a un tribunal en Estados Unidos.
Una operación así no sería inédita.
En enero, comandos estadounidenses llevaron a cabo una operación relámpago en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro —aliado de larga data de Cuba— y trasladarlo a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico y armas.
En 1989, una operación mucho mayor —la Operación Causa Justa— implicó que miles de tropas estadounidenses invadieran Panamá para derrocar y detener al entonces líder del país, Manuel Noriega.
El presidente Donald Trump ha evitado hasta ahora responder directamente a preguntas sobre si contempla una operación similar en Cuba.
Varios legisladores estadounidenses, sin embargo, han pedido abiertamente que se lleve a cabo una misión similar.
"No deberíamos descartar nada", dijo a los periodistas el senador por Florida Rick Scott. "Lo mismo que le pasó a Maduro debería pasarle a Raúl Castro".
Expertos señalan que, desde una perspectiva militar, una operación para capturar a Castro es factible, pero estaría llena de riesgos y complicaciones, incluida su avanzada edad y la posible resistencia.
"En cierto modo, podría ser más fácil extraerlo", dijo Adam Isacson, experto regional de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), una ONG. "Su valor simbólico significa que está muy fuertemente custodiado, pero ciertamente es posible".
Pero capturar a Castro, quien dejó la presidencia en 2018, podría no tener un impacto significativo en el conjunto del gobierno cubano, que desde hace años lo considera una figura muy influyente pero simbólica.
"No creo que afecte mucho la estructura de poder en Cuba a estas alturas. Tiene 94 años", dijo Isacson. "La dinastía de la familia Castro es influyente, pero no es central para lo que construyeron".
"Pero por razones de política interna, probablemente sería un golpe", añadió. "Les encantaría humillar a los Castro y meter tras las rejas a uno de los revolucionarios originales de 1959. Pero el valor estratégico de eso es cuestionable".
Una posibilidad que han planteado funcionarios estadounidenses —incluido Trump— es que surja un nuevo liderazgo en La Habana.
Según señalan expertos, este enfoque podría ser similar al reemplazo de Maduro por Delcy Rodríguez en Venezuela, lo que dejó al gobierno en gran medida intacto, aunque tratando directamente con la administración Trump.
Trump ha dicho repetidamente que ya está en contacto con figuras dentro de Cuba que esperan ayuda de Estados Unidos en medio del empeoramiento de la crisis económica.
"Cuba está pidiendo ayuda, y vamos a hablar", escribió en Truth Social el 12 de mayo.
Días después, el director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió con funcionarios cubanos, incluido el nieto de Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, y el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas.
"Nos relacionaremos con los cubanos… al final del día ellos tienen que tomar una decisión. Su sistema simplemente no funciona", dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, a los periodistas en Florida el jueves, añadiendo que la preferencia de la administración es un "acuerdo negociado".
Los cambios que Estados Unidos desea podrían incluir un compromiso para abrir la economía, invitar a más inversión extranjera y permitir la participación de grupos de exiliados cubanos, así como un compromiso para poner fin a la presencia de agencias de inteligencia rusas o chinas en la isla.
Es importante destacar que estos cambios podrían dejar en gran medida intacto al gobierno cubano.
"Así como querían evitar la inestabilidad en Venezuela, quieren evitar la inestabilidad en Cuba", dijo Michael Shifter, profesor de estudios latinoamericanos en la Universidad de Georgetown y exdirector del centro de estudios Inter-American Dialogue, con sede en Washington.
"Forzar un cambio de régimen sería demasiado arriesgado para eso", añadió.
Varios expertos consultados por la BBC dijeron que el desafío para la administración Trump es que no hay una figura claramente identificable esperando entre bastidores dentro de Cuba.
"No creo que haya una Delcy Rodríguez evidente en Cuba, y el poder funciona de manera diferente en Cuba que en Venezuela", dijo Shifter. "Es difícil encontrar lo que están buscando, pero sí creo que buscan algún tipo de estructura de gobierno".
Una tercera posibilidad es que Cuba ceda bajo el peso de la enorme presión económica que enfrenta, la cual ya provoca apagones diarios de varias horas y una gran escasez de alimentos en la isla.
"No habrá una escalada. No creo que sea necesario", dijo Trump esta semana. "Ese lugar se está desmoronando. Es un desastre, y han perdido el control en cierta medida".
Los expertos, sin embargo, describen un panorama mucho más complejo, en el que los mecanismos de control del gobierno cubano sobre su población permanecen en gran medida intactos, incluso a pesar de la crisis económica.
"Hay que distinguir entre la economía cubana y el Estado y el gobierno cubanos", dijo Shifter. "La economía cubana puede colapsar, y está colapsando… pero el Estado sigue funcionando, especialmente en el ámbito de la seguridad".
Cualquier colapso del Estado también podría representar un desafío para la administración Trump si un gran número de cubanos huyera del país, especialmente hacia Estados Unidos.
Los cubanos que han llegado más recientemente tampoco se han librado de la falta de acceso al asilo político y de otras restricciones migratorias durante la administración Trump.
"Si hay un colapso, verás a una gran parte de la población cubana hacer todo lo posible por escapar, del mismo modo que lo han hecho los haitianos a lo largo de los años", dijo Isacson.
"Florida es el lugar más cercano, pero también esperaría ver a algunas personas irse a México".
Isacson añadió que estaba "sorprendido" de que tal éxodo no hubiera comenzado ya.
"La gente probablemente está subsistiendo con 1.000 o 1.500 calorías al día y no puede acceder a atención médica básica", dijo. "Uno pensaría que ya estarían construyendo sus botes".
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Qué cargos presentó EE.UU. contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996
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